El término proactividad proviene de la traducción del libro de Victor Frankl “El hombre en busca de sentido”. Erróneamente, quizás porque la palabra no se encuentra en nuestro diccionario, solemos atribuir a este concepto un significado relacionado con la disposición a hacer muchas actividades o muchas cosas, a estar muy activos.
En realidad, el significado que da Victor Frankl a la proactividad es el de “la libertad de elegir nuestra actitud frente a las circunstancias de nuestra propia vida”. Por tanto, como nuestra vida transcurre en un constante cambio, se puede decir que la proactividad tiene que ver con la disposición o actitud de las personas a ser protagonistas en la producción de cambios. Cambios que tengan que ver con los propios estados emocionales, con el aprovechamiento de oportunidades, con la identificación de necesidades o de problemas que es necesario resolver.
Por otra parte, la iniciativa la podemos asociar con la acción que trasciende a esa actitud proactiva. Si la proactividad es disposición, la iniciativa es acción.
La definición de iniciativa que propongo tiene que ver con cuatro ámbitos de actuación:
1) La capacidad para identificar oportunidades y necesidades, tanto personales como externas.
2) La capacidad para establecer las acciones necesarias que tengo que hacer para aprovechar las oportunidades o satisfacer las necesidades.
3) La capacidad para determinar el tiempo y el plazo de actuación
4) La capacidad de actuar autónomamente, sin que nadie me lo tenga que indicar.
¿Qué ocurre si no desarrollamos alguna de estas capacidades?
Lo que ocurre es que las cuatro capacidades forman un todo, son complementarias y necesarias, en el momento en que dejemos fuera alguna de ellas, la iniciativa no será tal. Será buena capacidad imaginativa, buena intención o mucho trabajo sin resultados por falta de enfoque. Para que no nos dominen las circunstancias tenemos que completar el puzle con las cuatro piezas.
A partir de mi amplia experiencia como Coach, he identificado que todas las personas tenemos dificultades para completar ese puzle.
Así, hay personas que tienen una gran capacidad para identificar oportunidades, sin embargo luego no son capaces de determinar las acciones necesarias. O al contrario, son capaces de plantear muchas acciones pero no darán ningún resultado porque no tienen conexión con una finalidad previamente determinada. O son muy imaginativas y con capacidad para establecer los planes pero no son perseverantes.
La Actición que propongo está relacionada con una actitud proactiva y con acciones que desarrollen la iniciativa.
Actitud:
Soy dueño de mis emociones y sentimientos, poseo la libertad de elegirlos. Puedo elegir entre dejarme arrastrar por las circunstancias externas y sentirme frustrado o deprimido o tomar la iniciativa y asumir mi capacidad para producir cambios. Así que siempre elijo llevar las riendas y tener el control.
Acciones:
¿Qué acciones puedo llevar a cabo para desarrollar iniciativa?
1) Relacionadas con la capacidad para identificar oportunidades y necesidades tanto personales como externas.
Haz una lista de oportunidades que tengas en mente desde hace algún tiempo. Seguro que tienes una batería de ideas o proyectos que rondan por tu cabeza pero que no has plasmado por escrito ¡Escríbelos!
2) Relacionadas con la capacidad para establecer las acciones necesarias que tengo que hacer para aprovechar las oportunidades o satisfacer las necesidades.
Determina qué tienes que hacer, establece soluciones a los obstáculos ¡Marca la ruta a seguir!
3) Relacionadas con la capacidad para determinar el tiempo y el plazo de actuación.
Establece el tiempo y la periodicidad del trabajo ¡Fija fechas límites para cada acción!
4) Relacionadas con la capacidad de actuar autónomamente, sin que nadie nos lo tenga que indicar.
Empieza a actuar y establece un método de seguimiento que te indique el progreso ¡Hazlo ahora!